Cuento con D

Junio 24, 2009 at 11:56 am (Párrafos) (, , , , , , , )

Enredado lo dado, deformado, dúctil: decididamente descabellado. Dolores Dorotea dormía dulcemente debajo del dragón damnificado durante decenios.
Determinante. Distancia duplicada dramáticamente desde Dublín, ¿dónde?
Dice dónde, demoró, demoró días y duraznos de diacrónicas diatribas.
Dosis duramente dosificadas develando diestras dactilografías de dedos drenados.
Diáfanos damascos en damas domesticadas por un dramaturgo débil, deambulando dócilmente por los duraznales. Con destreza destrozó dedicadamente, dedal por dedal, su delantal. Dramático.
Dolores Dorotea decoró su dogma despilfarrando decibeles. Delineando su destino, se dirigió a Dinamarca. “¡Daniel, Daniel, mi duque durmiente!”. Daniel dominó al dragón y al delfín en una diminuta danza y se deleitó debiendo deglutir dátiles de dromedario.
Dignificó su ducado derrochando dólares a los duendes dorados. Distinguió a Dolores Dorotea con delicadezas, la desvistió y se durmieron. Divertido.
Ding dong, donó la Duma. Debate: ¿Ding o dong? Don Drago y su doctrina destruyeron Dinamarca. Daneses desdichados derramaron dígitos diagramables. Dicotomía: dualismo o dialéctica. Distorsionados los duendes, detestaron al duque y lo descuartizaron. Desastre.
Daniel durmió deshecho y Dolores Dorotea despotricaba. “¡Devuelvan a Daniel! ¡Devuélvanmelo! ¡Es mi duque descuajeringado!”. Desolada, Dolores Dorotea se desbarrancó desde un dique. Doloroso desenlace.
Duendes delincuentes devoraron al dragón y dominaron Dinamarca. Dentro del ducado se duplicaron los delfines díscolos. El dinosaurio Donatello decodificó la dramaturgia y desencadenó la diálisis doméstica. Dolores Dorotea y Daniel despertaron. Donde duermen dos, duermen doce: decenas de duendes derribando a Donatello, el dino.
Dunas decorosas deslizándose dentro de Donatello. Descomposición de lo dado y de los dedos. Daniel domó a Donatello y Dolores Dorotea lo desheredó. Dólares despreciados, desperfectos. Deshabilitados, detuvieron la decadencia. Dos décadas de desinfección.

Escrito a cuatro manos con D.  (como no podía ser de otra manera), hace mucho tiempo

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