Momentos del exilio
Esta tarde me permito necesitar que me abraces, que pierdas tu mano entre mi pelo. Llevo los labios acostumbrados a una sonrisa cansada, gasto mis miradas en miradas que no son la tuya. Me fallan los consuelos, me caducan las promesas. No me entra el disfraz de todos los días, hoy no puedo ser yo, que me disculpen.
Si vieras cómo está el cielo afuera, cómo el frío me entiende. Se gastan aun las suelas de los zapatos en estos mínimos esfuerzos diarios, y así voy a gastarme hasta que una carcajada me deshaga en polvo.
Quiero apoyar la cabeza, cerrar los ojos y saber que me estás mirando. Que me disculpen, hoy no quiero otra cosa que esa.