Momentos del exilio
Esta tarde me permito necesitar que me abraces, que pierdas tu mano entre mi pelo. Llevo los labios acostumbrados a una sonrisa cansada, gasto mis miradas en miradas que no son la tuya. Me fallan los consuelos, me caducan las promesas. No me entra el disfraz de todos los días, hoy no puedo ser yo, que me disculpen.
Si vieras cómo está el cielo afuera, cómo el frío me entiende. Se gastan aun las suelas de los zapatos en estos mínimos esfuerzos diarios, y así voy a gastarme hasta que una carcajada me deshaga en polvo.
Quiero apoyar la cabeza, cerrar los ojos y saber que me estás mirando. Que me disculpen, hoy no quiero otra cosa que esa.
Hoy
Alarido desgajado de una intemperie crónica
Retumban tus palabras como ecos de un muerto
Encías cortadas con cuchillos sin filo
Dientes gastados de masticar arena
Abrazado a un árbol seco y vacío
Implorando a un dios borracho de dolor, arrepentido
No hay labios que besen tu cicatriz en otoño
Ni tormentas de rabia que arrastren el celo
Sólo un sexo de plástico, una mueca en pantalla
El rumor enloquecido de animales sin risa
Empapado en el barro disfrutás la tortura
de esperar al silencio, desnudo en el asfalto.