25 años de Cortázar (+ San Valentín)

Febrero 12, 2009 at 3:29 pm (Lecturas)

UNA CARTA DE AMOR

 

Todo lo que de vos quisiera

es tan poco en el fondo

porque en el fondo es todo,

 

como un perro que pasa, una colina,

esas cosas de nada, cotidianas,

espiga y cabellera y dos terrones,

el olor de tu cuerpo,

lo que decís de cualquier cosa,

conmigo o contra mía,

 

todo eso es tan poco,

yo lo quiero de vos porque te quiero.

 

Que mires más allá de mí,

que me ames con violenta prescindencia

del mañana, que el grito

de tu entrega se estrelle

en la cara de un jefe de oficina,

 

y que el placer que juntos inventamos

sea otro signo de la libertad.

 

Julio Cortázar

 

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Entretiempo

Febrero 11, 2009 at 12:35 pm (Renglones) (, , )

Entre yo y yo

hay tanto ruido

truenan los teclados

balbucean los expertos

la silla grita de calor

se asfixia

un horizonte de cartón

para dormir tranquilo

tu conciencia limpia,

tus palabras cordiales,

siempre sonrientes

no levantes la voz

no te levantes por favor

 

Tristes trastos acumulados

la espalda doblada de recuerdos

y de imposiciones

y de sus deseos

y de tu impotencia

 

¿Dónde vas a comprar

el próximo pasaporte

al cementerio?

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Epístola a los transeúntes

Febrero 3, 2009 at 1:04 pm (Lecturas) (, , )

Reanudo mi día de conejo
mi noche de elefante en descanso.

Y, entre mí, digo:
ésta es mi inmensidad en bruto, a cántaros
éste es mi grato peso,
que me buscará abajo para pájaro
éste es mi brazo
que por su cuenta rehusó ser ala,
éstas son mis sagradas escrituras,
éstos mis alarmados compañones.

Lúgubre isla me alumbrará continental,
mientras el capitolio se apoye en mi íntimo derrumbe
y la asamblea en lanzas clausure mi desfile.

Pero cuando yo muera
de vida y no de tiempo,
cuando lleguen a dos mis dos maletas,
éste ha de ser mi estómago en que cupo mi lámpara en pedazos,
ésta aquella cabeza que expió los tormentos del círculo en mis pasos,
éstos esos gusanos que el corazón contó por unidades,
éste ha de ser mi cuerpo solidario
por el que vela el alma individual; éste ha de ser
mi ombligo en que maté mis piojos natos,
ésta mi cosa cosa, mi cosa tremebunda.

En tanto, convulsiva, ásperamente
convalece mi freno,
sufriendo como sufro del lenguaje directo del león;
y, puesto que he existido entre dos potestades de ladrillo,
convalezco yo mismo, sonriendo de mis labios.

César Vallejo

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