21 verbos
viajar escribir hacer enseñar disfrutar reír divertir sorprender aprender proyectar transformar querer caminar leer crecer alegrar regalar escuchar sonreír soñar respirar
(amar no entra porque me cuesta pronunciarlo y hasta escribirlo, me remite demasiado a las telenovelas, gabriel corrado chapando con andrea del boca, luisa kuliok llorando por el monstruo de arnaldo andré que le comía la mitad de la cara cada vez que le daba un besito)
Pobre Racine
Mon Dieu, quelle guerre cruelle!
Je trouve deux hommes en moi:
L’un veut que plein d’amour pour toi
Mon coeur te soi toujours fidèle
L’autre à tes volontés rebelle
Me révolte contre ta loi.
Hélas! En guerre avec moi-même.
Où pourrai-je trouver la paix?
Je veux, et n’accomplis jamais.
Je veux, mais ô misère extrême!
Je ne fais pas le bien que j’aime,
Et je fais le mal que je hais.
Jean Racine
Escena
MUJER colgando de un arnés en posición horizontal, el pelo levantado hacia arriba, como si estuviera detenida en medio de una caída.
HOMBRE sentado en una silla, leyendo.
M: Cuando termine voy a olvidarlo todo
H: Nadie te va a reconocer porque no vas a ser más vos
M: Espero que sea como dormir, pero sin pesadillas
H: Soñar con una pantalla negra y muda
M: Transformarme en lo que fui al principio, volver a la eternidad
H: Eso que pretendías ser no era más que un paréntesis
M: Siempre estuve muerta
H: A veces no se notaba
M: No recuerdo por qué salté
H: Ningún motivo en particular, un poco por todo
M: A vos se te ve tan bien
H: No conozco la vida
M: Es tan dulce el viento en la cara…
H: Como si nunca hubieras respirado
M: Nunca aprendí a respirar
H: No me gusta respirar
M: Ninguna forma se distingue, por primera vez abro los ojos
H: Para mí todo es tan claro
M: Qué rápido va el mundo cuando una cae
H: Para mí todo es tan lento
M: Se me saltan solas las lágrimas, pero es porque no puedo cerrar los ojos
H: ¿No estás triste?
M: Se me entra todo por los ojos
H: ¿Pero estás triste?
M: No puedo contener las lágrimas
H: ¿Quién llegará primero al suelo, vos o tus lágrimas?
M: ¿No te mojan mis lágrimas?
H: Estoy seco
M: ¿Pero mi voz la escuchás?
H: Estoy tan ocupado
M: Arriba hay una carta
H: Odio leer
M: Necesitaba ser libre
H: Es cómoda esta silla
M: Es tan dulce el viento en la cara… El aire me corta la piel
H: Podría cerrar la ventana
M: Tan cobarde…
H: Y cerrar la puerta
M: Tan viva…
H: Y apagar las luces
M: Tan débil…
H: Detener el reloj y releer para siempre esta página
M: Tan sola…
H: Pero este libro está vacío, todas las páginas en blanco
M: Todo podría haber sido
H: Hace años estoy leyendo este libro, y ahora me doy cuenta de que no dice nada
M: Nunca me animé a sacarme esta máscara
H: No tiene autor y no dice nada
M: Sólo ahora soy yo, y es tarde
H: Voy a apagar las luces
M: Antes de dormir, un último abrazo
H: Todo está en blanco, nadie dice nada
M: Que Dios me dé el último abrazo
H: Es tan cómoda esta silla… ¿para qué moverme?
M: Que Dios me perdone por no amar la vida
H: Me da sueño este silencio
M: Una última cachetada y fin de esta tortura
H (levanta por primera vez la vista del libro): ¿Dónde estará ella?
M: ¿Quién apagó las luces?
Se apagan las luces.
Beckettiano
adormecida, su cabeza aprende a no pensar
en la boca se le afirma, día tras día, una rigidez de cartón
no sientas, no pienses, seguí así, otra vez
otra tecla más
otro paso más
otro subte más
cada día más fácil
tan igual a todos
nada para decir
olvidó su nombre
denle de comer
por favor
denle de comer
para que siga durmiendo
sube las escaleras, un escalón por semana
a veces sueña con llegar a la terraza
para lanzarse a volar
y apagar el mundo