Poca cosa

Septiembre 9, 2009 at 2:08 pm (Párrafos) (, , , , )

De esa manía de impostar la voz que me deja mudo, me seca las palabras y me humedece las ideas antes de dispararlas, de esa manía me quiero curar. Quiero poder decir cualquier cosa con cualquier palabra, que nada tenga que ser perfecto (como si se pudiera), que árbol sea árbol y la tristeza, tristeza.

De las aspiraciones de altas cumbres me quiero olvidar, para poner los ojos a mi altura de hombre. Por soñar grandes batallas no quiero despreciar una pulseada sin gloria: mejor un paso hacia cualquier lado que contemplar los caminos desde una bicicleta sin ruedas.

Entre el sopor cotidiano quiero hacer un silencio religioso. Sentarme sobre los hombros de un ángel extraviado, meditar un parpadeo hasta que se me muera el alma en los ojos.

Contra la adicción a un ego de cartón quiero vacunarme inyectando sudor en las venas. Vivir del trabajo y los sueños y la música y la cama. Respirar la dignidad de un oxígeno arrebatado al cáncer que convierte a un dios en un poco de polvo ansioso por morir, empecinado en escapar.

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Hominis dignitate, según Pico

Julio 8, 2009 at 12:07 pm (Lecturas) (, , , , , , , , , )

No te he dado rostro, ni lugar alguno que sea propiamente tuyo, ni tampoco ningún don que te sea particular, ¡oh Adán!, con el fin de que tu rostro, tu lugar y tus dones seas tú quien los desee, los conquiste y de ese modo los poseas por ti mismo. La Naturaleza encierra a otras especies dentro de unas leyes por mí establecidas. Pero tú, a quien nada limita, por tu propio arbitrio, entre cuyas manos yo te entregado, te defines a ti mismo. Te coloqué en medio del mundo para que pudieras contemplar mejor lo que el mundo contiene. No te he hecho ni celeste, ni terrestre, ni mortal, ni inmortal, a fin de que tú mismo, libremente, a la manera de un buen pintor o de un hábil escultor, remates tu propia forma.

Pico de la Mirandola
Oratio de hominis dignitate

Citado por Marguerite Yourcenar en Opus nigrum.

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Cuento con D

Junio 24, 2009 at 11:56 am (Párrafos) (, , , , , , , )

Enredado lo dado, deformado, dúctil: decididamente descabellado. Dolores Dorotea dormía dulcemente debajo del dragón damnificado durante decenios.
Determinante. Distancia duplicada dramáticamente desde Dublín, ¿dónde?
Dice dónde, demoró, demoró días y duraznos de diacrónicas diatribas.
Dosis duramente dosificadas develando diestras dactilografías de dedos drenados.
Diáfanos damascos en damas domesticadas por un dramaturgo débil, deambulando dócilmente por los duraznales. Con destreza destrozó dedicadamente, dedal por dedal, su delantal. Dramático.
Dolores Dorotea decoró su dogma despilfarrando decibeles. Delineando su destino, se dirigió a Dinamarca. “¡Daniel, Daniel, mi duque durmiente!”. Daniel dominó al dragón y al delfín en una diminuta danza y se deleitó debiendo deglutir dátiles de dromedario.
Dignificó su ducado derrochando dólares a los duendes dorados. Distinguió a Dolores Dorotea con delicadezas, la desvistió y se durmieron. Divertido.
Ding dong, donó la Duma. Debate: ¿Ding o dong? Don Drago y su doctrina destruyeron Dinamarca. Daneses desdichados derramaron dígitos diagramables. Dicotomía: dualismo o dialéctica. Distorsionados los duendes, detestaron al duque y lo descuartizaron. Desastre.
Daniel durmió deshecho y Dolores Dorotea despotricaba. “¡Devuelvan a Daniel! ¡Devuélvanmelo! ¡Es mi duque descuajeringado!”. Desolada, Dolores Dorotea se desbarrancó desde un dique. Doloroso desenlace.
Duendes delincuentes devoraron al dragón y dominaron Dinamarca. Dentro del ducado se duplicaron los delfines díscolos. El dinosaurio Donatello decodificó la dramaturgia y desencadenó la diálisis doméstica. Dolores Dorotea y Daniel despertaron. Donde duermen dos, duermen doce: decenas de duendes derribando a Donatello, el dino.
Dunas decorosas deslizándose dentro de Donatello. Descomposición de lo dado y de los dedos. Daniel domó a Donatello y Dolores Dorotea lo desheredó. Dólares despreciados, desperfectos. Deshabilitados, detuvieron la decadencia. Dos décadas de desinfección.

Escrito a cuatro manos con D.  (como no podía ser de otra manera), hace mucho tiempo

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Nervios urbanos

Junio 16, 2009 at 11:36 am (Renglones) (, , , )

No hago pie

No hay camino fácil

Hoy sé que un tren podría atropellarme y los pasajeros seguirían leyendo el diario

Cállenlos a todos

No puedo escuchar ni una palabra más

No me interesa lo que decís

No te das cuenta de que no me interesa?

Ese sonido enfermo que es el lenguaje

Tu vómito narcisista

Cómo molesta

Te arrancaría la lengua con las uñas

Callate, callate ya

Dame paz, sol

Lluvia, lavame los ojos

Cámbienme el nombre, la cara, la manera de caminar

Quiero ser un robot o un muerto

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Viernes a la noche

Junio 13, 2009 at 3:11 pm (Renglones) (, , , )

Lo que llamabas felicidad
era una coreografía de costumbres memorizadas.
No era ese su nombre,
sólo después la bautizaste “felicidad”.

Inútil el despecho, la bronca, las preguntas…

Lo que llamabas amor
era sexo disfrazado con caricias,
era el hábito de una conversación cómoda,
dos pares de ojos que ya sabían mirarse.

Lo que llamabas angustia
era el preludio de una muerte por asfixia,
un cielo de piedras negras aplastándote el cráneo.
Era un juego distraído, una pretensión adolescente.

Lo que llamabas fe
era un intento de callar el silencio,
de aplaudir la nada que sos.
Era una excusa para tu terror,
el amparo de una cobardía borracha.

En el mismo salto
con el que abraces la oscuridad
podés encontrar la luz que sólo ven los otros.
Ciego ante tu espejo sucio,
dibujate una sonrisa con el filo de la ventana.
Balbuceá una carcajada de loco o de imbécil,
atá tus manos a la gárgola de tu cuello,
corré descalzo sobre los clavos del prójimo
y escupí en la otra mejilla.

Lo que llamabas futuro
era un cuento mal contado,
era la promesa de tu verdugo,
era un delirio de tu ego impotente.

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A partir de Alejandra

Junio 1, 2009 at 3:06 pm (Renglones) (, , , )

Siniestro delirio amar a una sombra

Escribieron

Siniestra tortura encadenar los párpados a una aparición fraudulenta

Siniestro flagelo esta carne quemada en tu desprecio

Siniestra risa la de tu narcisismo de hiena

Siniestro pánico de abrazar un cadáver

Siniestro amor adicto que se entrega a un extraño

Siniestro sometimiento a los caprichos de un loco

Siniestro puñal de hielo atravesado en la garganta

Siniestro suspiro de una enferma satisfacción pueril

Siniestra tragedia sin final ni principio

Siniestras palabras que no cubren esta ausencia.

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Temblor

Mayo 28, 2009 at 1:54 pm (Renglones) (, , )

No sabés
y el tiempo pasa
Dudás
y los segundos
y los meses
te pasan por al lado
saludan por la ventana

Hablás
con un monigote sordo
un viejo sueño que te empeñás en soñar
Hablás solo

Qué tan lejos se puede llegar
Qué tan hondo
Qué tan negro
Cuánto silencio cabe en un par de ojos

Descuidaste tus palabras, tus futuros
Fuiste idiota

Y tus tristes arterias
te asfixian
o te pueden dar de beber

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Momentos del exilio

Abril 7, 2009 at 1:49 pm (Párrafos) (, , )

Esta tarde me permito necesitar que me abraces, que pierdas tu mano entre mi pelo. Llevo los labios acostumbrados a una sonrisa cansada, gasto mis miradas en miradas que no son la tuya. Me fallan los consuelos, me caducan las promesas. No me entra el disfraz de todos los días, hoy no puedo ser yo, que me disculpen.

Si vieras cómo está el cielo afuera, cómo el frío me entiende. Se gastan aun las suelas de los zapatos en estos mínimos esfuerzos diarios, y así voy a gastarme hasta que una carcajada me deshaga en polvo.

Quiero apoyar la cabeza, cerrar los ojos y saber que me estás mirando. Que me disculpen, hoy no quiero otra cosa que esa.

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Hoy

Abril 2, 2009 at 2:52 pm (Renglones) (, , , )

Alarido desgajado de una intemperie crónica

Retumban tus palabras como ecos de un muerto

Encías cortadas con cuchillos sin filo

Dientes gastados de masticar arena

Abrazado a un árbol seco y vacío

Implorando a un dios borracho de dolor, arrepentido

No hay labios que besen tu cicatriz en otoño

Ni tormentas de rabia que arrastren el celo

Sólo un sexo de plástico, una mueca en pantalla

El rumor enloquecido de animales sin risa

Empapado en el barro disfrutás la tortura

de esperar al silencio, desnudo en el asfalto.

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